Por el sinsentido de la realidad de hoy. Por el eterno delirio de un espíritu mágico. Por la permanencia de lo etéreo.

martes, 19 de julio de 2011

La Sinopsis #2

La película muestra el comienzo y el desarrollo de un viaje que emprenden padre e hija al pequeño pueblo en el que vivieron muchos años, que, desde que se mudaron a la ciudad no visitan. El Paují es un pueblito de La Gran Sabana, al que para llegar son necesarios unos dos días de viaje por carretera, que está ubicado en medio de la selva amazónica, allá donde nuestros árboles se funden con los de Brasil.
Rudy y Amanda siempre han vivido juntos, pero de alguna manera se encuentran alejados, les falta tiempo para estar solos, para hablar; y en esta huida se volverán a conocer, aprenderán el uno del otro partiendo de nuevo por el camino que años atrás muchas veces hicieron. Buscan evadirse del trajín del lugar en que viven actualmente y comienzan el recorrido, anhelando volver a escuchar aquel silencio. Con las mochilas al hombro emprenden una marcha pesada, buscando atenuar la turbulencia de una ciudad que se vuelve cada vez más irreal. Parten, para conseguir a los viejos amigos y caminar por los lugares que recuerdan; pero ante todo buscan reencontrarse con lo natural que formó parte de ellos por mucho tiempo, que aman y extrañan.
A medida que pasan los días, conocemos con los personajes los sitios que les fueron tan familiares en un momento, pero que ahora perciben con una nueva mirada, como tratando de grabar todo en sus memorias para disfrutar siempre de la energía de allá. Los vemos identificados con el entorno, vemos sus días aislados y tranquilos y sus conversaciones sobre lo que recuerdan, sobre sus vidas, su nostalgia y sus cambios. Los personajes están tras una búsqueda del sentido propio; a través de ellos, comenzamos a conocer a la gente del sitio, sus realidades y rutinas tan distintas. Al mismo tiempo, los personajes empiezan a conocerse más a ellos mismos, valorando la relación que tienen, mientras sienten y viven lo que se convertirá en una experiencia unificadora. Las situaciones son muy espontáneas, se les ve en su cotidianidad y se demuestra la unión que mantienen con el lugar; conocemos sus personalidades, y poco a poco, la estancia allá les revelará temas aun desconocidos para ellos.
Después de un tiempo de compartir con la gente, con su pueblo y con ellos mismos, padre e hija deben volver a la ciudad, realidad a la que pertenecen por ahora. Llenos de nostalgia, los momentos que pasaron parecen ahora cada vez más irreales. De regreso a la normalidad, se alejan y un velo de espesa niebla parece aislar la magia de ese particular rincón, como si lo vivido solo se pueda explicar sintiendo el sol y respirando el aire de allá. Las ruedas los llevan lejos con un nuevo aprendizaje, un aprendizaje que recibieron de la selva, una serenidad que les prepara para afrontar de nuevo el caos. Los vemos cargados de energía y paz, pero sentimentales porque el tiempo allá quizás fue muy corto para entender y aprovechar todo.
Rudy y Amanda nos muestran con su viaje de regreso su relación como familia, y sus lazos con este mágico lugar que nos atrapa; igualmente nos sentimos tan identificados como ellos al descubrir el amor que mantienen aun a lo natural, y el aislamiento extremo entre nosotros mismos que nos ha causado la sociedad industrializada.

Cada vez más cerca.


Regreso porque nunca me fui. Siempre pienso y recuerdo la vida de allá, la gente, las casas, los ríos. Sueño bastante con El Paují desde que me vine a Mérida. Mi alma siente allá. La ida a El Paují es mi motivación para hacer el documental, es volver a estar allá. Simplemente a estar. Dejamos a mi mamá en Mérida y mi papá y yo nos vamos. Para mí, la partida al pueblo es el abandono completo de mi realidad actual, para llenar el vacío que deja la nostalgia, que me hacía falta desde antes. Mi conflicto es conmigo misma, ¿por qué no puedo olvidar ese sitio? ¿Por qué siento que forma parte de mi vida? Mi conflicto es la nostalgia. (¿O no lo es?) Puede ser que me sienta incompleta si estoy largo rato sin ir. Mi papá dice que no tiene conflicto alguno, que el me está acompañando y ya. Pero yo creo le da un poco de miedo volver. Todavía no sé por qué. En realidad no sé muy bien si es miedo, pero hay un cierto recelo cuando le pregunto cosas, me dice que deje de pensar ya en ese viaje. También soy un poco obsesionada, lo admito. Pero es que me asusta un poco todo. De todos modos, no pienso explicarle mucho. Basta con que yo esté clara en la línea de la película (dentro de lo claro que se puede estar).
Lo que sé es que, cualquiera que sean las circunstancias yo pienso que es mi Paují el que saldrá en la película. Es el Paují que recuerdo, que añoro, el Paují que me hace falta y que necesito contar. El Paují que no me separa de mi padre, ya que toda la vida he estado con él, allá y aquí.
Desde el momento que me monte en el autobús, la realidad estará ante mi cámara, ante mis ojos, el momento y el lugar precisos sin alteraciones. Mi objetivo es alcanzar a El Paují y hacerlo ver como un lugar mágico, más que explicar un lugar geográfico, el documental se convertirá un mensaje que llama a la libertad y a la naturaleza y que habla de las relaciones entre nosotros mismos y con el entorno.
¿Qué voy a mostrar en el desarrollo del documental? ¿Cuál será el conflicto que se verá implícito en el discurso y del que se agarrará la narrativa? La nostalgia que calmo con el regreso, el conocer al pueblo que me crió y en el que vivió mi papá por más de 20 años y que abandonamos para que yo pudiera estudiar. El cambio. La necesidad de cambio, la necesidad de relacionarse con una sociedad que nos absorbe. El olvido, la enajenación. El conflicto es la nostalgia de un lugar mágico que formó parte alguna vez de mi vida, pero que ya conforma otro plano, una realidad alejada, que se pierde en la distancia. Mi conflicto es demostrar que hemos perdido conexión con todo. El documental va de mostrar esos escenarios, de mostrar nuestras sensaciones al entrar en el entorno. Es difícil abrirnos tanto. Para mí al menos, lo es. Porque es demostrar lo que fue y sigue siendo nuestra vida; y quiero tanto a mi pueblo, que no me interesa mucho que todos lo conozcan. Pero ya me metí en esto, y si de algo va la película es de abrirme al máximo, hasta que pueda, mejor dicho hasta que no pueda más. Me cuesta, pero tiene que ser así. ¡Que conflicto!