Por el sinsentido de la realidad de hoy. Por el eterno delirio de un espíritu mágico. Por la permanencia de lo etéreo.

jueves, 30 de junio de 2011

Des-motivación


El hermoso paraíso que está en mis recuerdos de niña, ya no existe allí. Las cosas cambian, lo único constante es el cambio y me da miedo pensar en idealizar a El Paují como si allá no hubiera ningún tipo de problemas, y sé que si los hay. Estoy un poco preocupada que mi imagen que tengo del pueblo no la halle en lo que llegue, que empiece a ver las cosas distintas a cuando era niña, porque distintas son. Ahí es cuando la sinopsis y el guión y tanto pensamiento se volatilizan; porque aquí en la ciudad es verdad, hay una cruda realidad, pero allá ¿qué? Los problemas están en todas partes y no todo es perfecto, ni siquiera en El Paují. NO PUEDO TENER ABSOLUTA CERTEZA DE LO QUE VA A PASAR. Quizás mi documental termina siendo “la problemática de los niños pobres y sin alimento del pueblo” o “la deforestación por parte de los indígenas en El Paují”. Sí, se ve la luna, y aquí uno ni sabe si está en menguante, en creciente o llena. Hay paisajes magníficos, ríos y animalitos. Pero tampoco es que todo es bello, bonito ni barato.
¿Qué hago? ¿Cambio por completo la idea que tengo? ¿O simplemente espero a ver que pasa? Estuve hablando con mi papá y me dijo que la sinopsis y el guión que entregue no van a tener NADA que ver con el trabajo final que grabe allá. Me explicó (o más bien, recordó) que no debería ver a El Paují tan perfecto, ya que la perfección no existe. Que debo más bien jugar con las dos realidades: la que está en mi memoria y la que está allá-ahora. Y bueno, eso me desmotivó un poco por cierto y aquí ando en un dilema personal. Lo que tengo son recuerdos de mi infancia perfecta, pero sólo son recuerdos y quizás solo existen en mi mente.
Creo que solo me queda esperar el momento de estar allá, dentro de todo, El Paují significa mucho para mí y el volver seguro traerá sensaciones emocionantes.
Debo confesar que tengo miedo. Porque lo que quede grabado es, ya que no voy a volver a grabar. Porque por ahora voy sola. Porque no tengo control de nada.
¡Pero adelante! ¡Es mi reto! Tampoco quiero ser pesimista.

jueves, 23 de junio de 2011

La Sinopsis #1.


La película muestra el comienzo y el desarrollo de un viaje que emprenden padre e hija al pequeño pueblo en el que vivieron muchos años, que, desde que se mudaron a la ciudad no visitan. El Paují es un pueblito de La Gran Sabana, al que para llegar son necesarios unos dos días de viaje por carretera, que está ubicado en medio de la selva amazónica, allá donde nuestros árboles se funden con los de Brasil.
El documental empieza mostrando escenas de ese trayecto por carretera junto a las sensaciones de los personajes al volver después de varios años, al verse cada vez más cerca de ese lugar que aman y extrañan. El viaje es pesado, y, con las mochilas al hombro emprenden una marcha hacia lo que una vez pertenecieron, buscando atenuar la turbulencia de una ciudad cada vez más irreal. Parten, para conseguir a los viejos amigos y caminar por los lugares que recuerdan; pero ante todo siguen una visión de reencuentro con lo natural que formó parte de ellos por mucho tiempo. Es El Paují, visto con sus ojos y con sus almas, son ellos demostrando y descubriendo impresiones que afloran entre la soledad y la quietud del pueblo.
A medida que pasan los días, recorremos con los personajes los sitios que les fueron tan familiares en un momento, y que ahora perciben con una nueva mirada, como tratando de grabar todo en sus memorias para disfrutar siempre de la energía de allá. Los personajes están tras una búsqueda del sentido propio; a través de ellos, comenzamos a conocer a la gente del sitio, sus realidades y rutinas tan distintas. Al mismo tiempo, los personajes empiezan a conocerse más a ellos mismos, valorando la relación que tienen, mientras sienten y viven lo que se convertirá en una experiencia unificadora. Las situaciones son muy espontáneas, se les ve en su cotidiana conexión con el entorno y se demuestra la unión que mantienen con el lugar; se expresan sus personalidades, y poco a poco, la estancia allá les revelará temas aun desconocidos para ellos.  
Después de un tiempo de compartir con su gente, con su pueblo y con ellos mismos, padre e hija deben volver a la ciudad, realidad a la que pertenecen por ahora. Llenos de nostalgia, los momentos que pasaron parecen ahora cada vez más irreales. De regreso a la normalidad, se alejan y un velo de espesa niebla parece aislar la magia de ese particular rincón, como si lo vivido solo se pueda explicar sintiendo el sol y respirando el aire de allá. Las ruedas los llevan lejos con un nuevo aprendizaje, un aprendizaje que recibieron de la selva, una serenidad que les prepara para afrontar de nuevo el caos. Los vemos cargados de energía y paz, pero sentimentales porque el tiempo allá quizás fue muy corto para entender y aprovechar todo.
Rodolfo y Amanda nos muestran, con su viaje de regreso, su relación como familia y sus lazos con este mágico lugar que nos atrapa; del mismo modo nos sentimos tan identificados como ellos al descubrir el amor que mantienen aun a lo natural, y el aislamiento extremo entre nosotros mismos que nos ha causado la sociedad industrializada.


La Motivación.

Mi documental se basará en el viaje con mi papá hacia el pueblo donde nací, de regreso. Después de 4 años para él y 2 para mí, sentiremos la emoción de los caminos que hace tiempo no recorremos, en una búsqueda por el reencuentro con la tranquilidad, con la soledad y con el silencio. Volvemos a huir de esta realidad que conocemos, viajamos para descubrir nuevamente los modelos de esa otra realidad, una realidad limpia, cargada de sonrisas y libertad, la realidad casi desconocida de un pueblo aislado en la selva del Amazonas.
     El viaje es el medio por el cual daré a conocer cómo vive esa gente alejada, gente de la ciudad que se fue, entregada a la selva, a la naturaleza; y también gente indígena que nació, vive y morirá sin conocer más lugar que esa tierra. Yo a El Paují me siento muy unida, tengo un sentido de pertenencia, un gran apego cada vez que percibo esa energía mágica que emanan sus árboles, sus montañas. La cuestión es, descubrir por qué, al igual que yo, se sienten unidos a él sus habitantes. ¿Qué cosa en concreto estaban buscando cuando decidieron irse de la sociedad industrializada? ¿Por qué el retorno a la naturaleza? ¿Consiguieron allí lo que buscaban, consiguieron la paz?
Mi vida, mi experiencia, me une al sentido del documental, mis 15 años de vida allá, la mudanza a Mérida hace 4 años, el retorno después con una cámara al lugar, y la vuelta a esta realidad después de un tiempo de respiro en El Paují, o sea, el regreso al caos. El viaje, mi viaje, mi reencuentro con el pueblo y con la gente. Mi padre, su reencuentro, nuestra propia búsqueda de esa misma cosa que se reflejará en el documental, la búsqueda de la libertad en lo natural. De alguna manera estoy volviendo, porque necesito respirar de nuevo el aire puro, sentir eso mismo que sienten todos los que van para allá, reencontrarme con mi pueblo. Y reencontrarme con él de manera muy distinta a como lo he hecho anteriormente, reencontrarme con él sintiéndolo como una parte de mí, conocerlo, unirme a él y encontrar en su presencia razones que me den cuenta que realmente es allí donde nace todo lo importante para mí.
Quiero conocer los testimonios, anécdotas y observaciones de la vida de la gente de allá, sus labores diarias, sus distracciones, sus niños, darme cuenta lo diferente que es de la ciudad; con la presencia de mi padre y la mía, y nuestro contacto con la selva.
Pienso, hacer el contraste con el caos de la ciudad, esa desorganización extrema y esa enajenación del ser como humano. Hay diferencias totales en sus necesidades, entornos, modo de vida y pensamiento. Tal vez, usar la comparación de infierno y de paraíso con esas dos realidades).
Como dice Marc en su libro Watunna: “El hombre profano de la actualidad ha caído, se ha separado del mundo paradisíaco primordial, sagrado y poderoso, ha perdido el contacto con su antigua animalidad mágica, como consecuencia de una ruptura del equilibrio cósmico, produciendo un cierre total del universo visible, que hemos hecho nosotros mismos, invisible”.
     Mi documental es una búsqueda de la naturaleza, como condición que conforma a todo ser humano: el volver a sus orígenes. ¿Por qué esa necesidad de reencuentro con lo natural? ¿Por qué esas personas están allá? ¿Qué sienten al estarlo? La idea del documental es descubrir ese mundo recóndito y romántico a través de la experiencia de sus habitantes, transmitir esa magia que se encuentra en lo más simple, en lo más puro, y que muchos hemos olvidado por encontrarnos ya en otra época, con otro tipo de necesidades. ¿Es posible olvidarnos de dónde venimos? Son dos realidades disociadas, ajenas, que no se conocen la una a la otra, la realidad de El Paují y la realidad del caos; y precisamente, el documental hablará de descubrir a aquella otra y descubrirnos a nosotros.