Por el sinsentido de la realidad de hoy. Por el eterno delirio de un espíritu mágico. Por la permanencia de lo etéreo.

jueves, 23 de junio de 2011

La Sinopsis #1.


La película muestra el comienzo y el desarrollo de un viaje que emprenden padre e hija al pequeño pueblo en el que vivieron muchos años, que, desde que se mudaron a la ciudad no visitan. El Paují es un pueblito de La Gran Sabana, al que para llegar son necesarios unos dos días de viaje por carretera, que está ubicado en medio de la selva amazónica, allá donde nuestros árboles se funden con los de Brasil.
El documental empieza mostrando escenas de ese trayecto por carretera junto a las sensaciones de los personajes al volver después de varios años, al verse cada vez más cerca de ese lugar que aman y extrañan. El viaje es pesado, y, con las mochilas al hombro emprenden una marcha hacia lo que una vez pertenecieron, buscando atenuar la turbulencia de una ciudad cada vez más irreal. Parten, para conseguir a los viejos amigos y caminar por los lugares que recuerdan; pero ante todo siguen una visión de reencuentro con lo natural que formó parte de ellos por mucho tiempo. Es El Paují, visto con sus ojos y con sus almas, son ellos demostrando y descubriendo impresiones que afloran entre la soledad y la quietud del pueblo.
A medida que pasan los días, recorremos con los personajes los sitios que les fueron tan familiares en un momento, y que ahora perciben con una nueva mirada, como tratando de grabar todo en sus memorias para disfrutar siempre de la energía de allá. Los personajes están tras una búsqueda del sentido propio; a través de ellos, comenzamos a conocer a la gente del sitio, sus realidades y rutinas tan distintas. Al mismo tiempo, los personajes empiezan a conocerse más a ellos mismos, valorando la relación que tienen, mientras sienten y viven lo que se convertirá en una experiencia unificadora. Las situaciones son muy espontáneas, se les ve en su cotidiana conexión con el entorno y se demuestra la unión que mantienen con el lugar; se expresan sus personalidades, y poco a poco, la estancia allá les revelará temas aun desconocidos para ellos.  
Después de un tiempo de compartir con su gente, con su pueblo y con ellos mismos, padre e hija deben volver a la ciudad, realidad a la que pertenecen por ahora. Llenos de nostalgia, los momentos que pasaron parecen ahora cada vez más irreales. De regreso a la normalidad, se alejan y un velo de espesa niebla parece aislar la magia de ese particular rincón, como si lo vivido solo se pueda explicar sintiendo el sol y respirando el aire de allá. Las ruedas los llevan lejos con un nuevo aprendizaje, un aprendizaje que recibieron de la selva, una serenidad que les prepara para afrontar de nuevo el caos. Los vemos cargados de energía y paz, pero sentimentales porque el tiempo allá quizás fue muy corto para entender y aprovechar todo.
Rodolfo y Amanda nos muestran, con su viaje de regreso, su relación como familia y sus lazos con este mágico lugar que nos atrapa; del mismo modo nos sentimos tan identificados como ellos al descubrir el amor que mantienen aun a lo natural, y el aislamiento extremo entre nosotros mismos que nos ha causado la sociedad industrializada.


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