Definitivamente, creo que viajaré a El Paují en vacaciones. Entonces, me imaginé otras cosas. Hay gente de ciudades, caraqueños, etc. que vive allá desde hace años, se fueron buscando la tranquilidad, la naturaleza, algo que decidí llamar "el llamado de la selva"; cosa que ocurrió con mis padres, quienes prefirieron el reencuentro con el silencio, la soledad, vivieron allá 19 años, y me tuvieron a mí. Ahora la gente siente un miedo terrible por la soledad, por ser ésta la única que te obliga a hablar contigo mismo. A conocerte.
Entonces, me gustaría explorar ¿qué cosa en concreto es lo que nos une a sus habitantes (y a mí) a ese lugar? ¿Esa energía mística que emana de sus selvas? ¿El lugar, su esencia, los árboles que cubren todo su territorio, y que antes cubrían toda la tierra? Poco a poco, se nos han ido olvidando nuestras raíces.
Es algo que siento, existe definitivamente una desconexión de nuestra parte, hacia lo que alguna vez pertenecimos.
Me gustaría con el documental ver la vida allá, el por qué se fueron esas personas y en busca de qué. ¿Qué cosa buscaban? ¿La encontraron? Ver toda esa vida libre que existe allá, ver niños bañándose en los ríos, felices. Ver la felicidad. Y, sugerir, tal vez, muy sutilmente, que es más bueno y más bello vivir entre ese silencio lleno de misterios, que el espectador se pregunte el por qué escogimos las ciudades, las grandes civilizaciones; si el campo está cargado de mucha más libertad.
Entonces, me gustaría explorar ¿qué cosa en concreto es lo que nos une a sus habitantes (y a mí) a ese lugar? ¿Esa energía mística que emana de sus selvas? ¿El lugar, su esencia, los árboles que cubren todo su territorio, y que antes cubrían toda la tierra? Poco a poco, se nos han ido olvidando nuestras raíces.
Es algo que siento, existe definitivamente una desconexión de nuestra parte, hacia lo que alguna vez pertenecimos.
Me gustaría con el documental ver la vida allá, el por qué se fueron esas personas y en busca de qué. ¿Qué cosa buscaban? ¿La encontraron? Ver toda esa vida libre que existe allá, ver niños bañándose en los ríos, felices. Ver la felicidad. Y, sugerir, tal vez, muy sutilmente, que es más bueno y más bello vivir entre ese silencio lleno de misterios, que el espectador se pregunte el por qué escogimos las ciudades, las grandes civilizaciones; si el campo está cargado de mucha más libertad.
Pensé, hacer el contraste con el caos de la ciudad, esa desorganización extrema y esa enajenación del ser como humano. Hay diferencias totales en sus necesidades, entornos, modo de vida y pensamiento. Hay competencia, vanidad, trabajo; cosas que según las creencias de los indígenas makiritares (libros de Marc) son sólo necesidades ficticias. Y, aunque en El Paují, todos los indígenas son bastante civilizados, y civilización es lo que buscan, quieren formar parte de las sociedades urbanas, (tengo a casi todos como amigos en Facebook, y quieren cobertura telefónica, entre otras cosas); hay mucha gente que nunca ha visto edificios, ido al cine, manipulado un celular, visto otro tipo de gente. No han salido de ese lugar, aislado de todo, al que apenas está empezando a rozar los “avances”, y la realidad que conocemos. Les son ajenas muchas cosas, así como también a nosotros nos son ajenas cosas de allá. Quiero documentar cómo vive esa gente, cómo conviven con la naturaleza y con la tranquilidad. Mostrar otro tipo de realidad, una realidad cada vez más olvidada, que formó parte de nosotros en un momento, pero que ya son unas pocas personas las que la conocen.
Entonces, además de las personas de las ciudades que partieron en busca del “llamado de la selva”, me gustaría conocer los pensamientos de los indígenas, qué piensan de su sociedad, y qué piensan de ésta sociedad que conocemos, a la que ellos son ajenos completamente. Se me ocurrió, por ejemplo, preguntarles a varios pemones de allá, ¿qué es para ellos el infierno? Y, en montaje, comparar planos de la ciudad, el caos, el tráfico, la basura. (Según la cultura makiritare, el infierno es lo que vivimos hoy en día). Conocer anécdotas de las personas, que sólo se ven en estos lugares.
Entonces, además de las personas de las ciudades que partieron en busca del “llamado de la selva”, me gustaría conocer los pensamientos de los indígenas, qué piensan de su sociedad, y qué piensan de ésta sociedad que conocemos, a la que ellos son ajenos completamente. Se me ocurrió, por ejemplo, preguntarles a varios pemones de allá, ¿qué es para ellos el infierno? Y, en montaje, comparar planos de la ciudad, el caos, el tráfico, la basura. (Según la cultura makiritare, el infierno es lo que vivimos hoy en día). Conocer anécdotas de las personas, que sólo se ven en estos lugares.
Mi vida, mi experiencia, me une al sentido del documental, mis 15 años viviendo allá, la mudanza a Mérida hace 4 años, el retorno después con una cámara al lugar, y la vuelta a esta realidad, o sea, el regreso al caos. Claro, que estos son temas que me unen al documental, sin embargo no intento abarcar toda mi experiencia de niña, ni mi completa historia en el desarrollo del mismo.
El viaje, mi viaje, mi reencuentro con el pueblo. El viaje lo pienso hacer con mi padre, y es nuestra propia búsqueda de la misma cosa que pienso reflejar, la búsqueda de la libertad, del silencio, de la soledad y de la tranquilidad. ¿Por qué el monte? ¿Qué hay en él? Quiero transmitir ésta energía que muchos buscamos en algún momento de nuestras vidas, pero que se está perdiendo, volviéndose desconocida. ¿Es posible olvidar sin importancia de dónde venimos? Parece que sí. El origen ya fue, ya nadie se lo cuestiona, estamos en otra época. No se toma en cuenta.
Se me vienen algunos personajes a la mente, tanto criollos como indígenas, e igualmente, imágenes que me ayudarían a contar la cosa. Ver a los niños bañándose, jugando. Ver la vida diaria de los personajes; lavando ropa en el río, buscando agua, haciendo conuco, cosechando miel, preparando comida. Total, cosas que hacen ellos, diariamente, para destacar lo distinto que es de aquí. Tal vez un desayuno, una fiesta, podrían servirme para enterarme de información, con el fin de evitar las entrevistas un poco. Ver a los habitantes de El Paují, en sus labores, y preguntarles como ya he dicho, sobre “el llamado de la selva” el ¿por qué están ahí y que sienten al estarlo?
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