Por el sinsentido de la realidad de hoy. Por el eterno delirio de un espíritu mágico. Por la permanencia de lo etéreo.

domingo, 15 de mayo de 2011

...Y hablando de nostalgia

Encontré, en una caja de recuerdos, una carta que le escribí a El Paují en 2007, estando ya en Mérida. Ahí va.
"Ansias de reencuentro, te extraño, te deseo. Fuiste, eres y seguirás siendo lo que marcó mi vida por completo. De tí depende que sea hoy lo que soy. Demasiado tarde me dí cuenta de lo mucho que me haces falta, nostalgia que no sentí nunca cuando te tenía conmigo, porque sabía que de alguna u otra forma todos los caminos que tomara, me llevarían a tí. Ahora no estoy tan segura de eso. Veo pasar el tiempo sin tí a mi lado, y con tristeza recuerdo los infinitos momentos que vivimos. Aunque no lo sabía, era feliz. o lo más cerca posible estaba de la felicidad. Ahora siento que no aproveché con plenitud esos momentos, siento una infinita culpa. Ahora me doy cuenta de lo mucho que te necesito, Paují. Soy parte de tí, de tus árboles, de tus ríos, de tu aire. Te pertenezco, tuya soy. Te necesito, con tu sol en mi cara, con tus carreteras de granzón, necesito adentrarme en tus aguas, en tu selva. Eres mi casa y siempre lo serás. El único lugar que me acoge en su seno cuando llego, cuando vuelvo, hasta en mis pensamientos. Extraño las noches de luna llena, los cielos llenos de estrellas y algo más. Caminar descalza entre tus piedras, el sabor de la miel en mis labios, extraño los ladridos recibiéndome a la vuelta. Ahora mismo quiero besar tu tierra, oler tu aire impecable, bañarme desnuda en tus aguas, sentir que me llenas. Pero esperaré tranquila, con paciencia el día de nuestro reencuentro. Y ese será el día más feliz."

No hay comentarios:

Publicar un comentario